La enfermedad del ojo seco no solo genera incomodidad, también puede derivar en complicaciones importantes si no se atiende adecuadamente.
Uno de los principales efectos es la disminución en la calidad de vida, ya que puede dificultar la realización de actividades cotidianas como leer, trabajar o usar dispositivos electrónicos.
Además, al no contar con una película lagrimal adecuada, el ojo pierde parte de su protección natural, lo que incrementa el riesgo de infecciones oculares.
En casos más severos y sin tratamiento, el ojo seco puede ocasionar daños en la superficie ocular, incluyendo inflamación, irritación persistente, abrasiones en la córnea, úlceras corneales e incluso alteraciones en la visión.
Por ello, es fundamental atender esta condición a tiempo para evitar complicaciones y preservar la salud visual.